busca entre mis delirios

viernes, diciembre 24, 2004

Las cinco del viernes (VI)



¿Por qué no?
Si ya voy a tener que sufrirla estos días, por qué no hablar de ella...

1) ¿Eres de los que odian la Navidad? ¿piensas que la Navidad es una buena oportunidad para disfrutar con los tuyos? ¿no sabes/no contestas?

Supongo que todos los que leen o han leído días pasados mi blog sabrán contestar perfectamente a esta pregunta. Sí señor, odio la navidad, odio lo que significa, lo que representa y del modo en que se la toma la gente, como una excusa para estar con los tuyos y ser mejor persona. Asco.


2) ¿Cuándo hacéis los regalos navideños en vuestra casa? ¿Os visitan los reyes o Papa Noël? ¿ Existe en vuestra tierra alguna tradición especial respecto a los regalos de Navidad?

Pues en mi familia, que es amplia de cojones (más de 20 por parte de madre solamente), celebramos a modo de ritual el día de nochebuena. Antes, porque mis primas y yo éramos pequeñas, hasta hace un par de años porque la pequeña era mi hermanita, y ahora porque no pueden evitarlo. Nos juntamos los veintipico en una de las casas grandes de la familia (entre la que se incluye desgraciademnte la mia), se monta el circo, se gasta muchos euros, se pone mucho entusiasmo y mucha ilusion para que la celebración sea mejor que años anteriores y al llegar las 2 de la mañana, nos escondemos, se sacan los regalos (que previamente hemos comprado y envuelto nosotros mismos) y a poner cara de alegría.
No obstante, mis padres y mi hermana se guardan algo de espíritu navideño para la mañana del 6 de enero. Más sutil y menos falso, pero también hay regalos.


3) ¿Que preferís que os regalen? ¿muchos regalos aunque sean pequeños o dinero, que ya sabréis vosotros lo que hacer con él?

Una de las cosas que más me joden de las Navidades es eso, los dichosos regalitos, porque si hay algo que me fastidie es el consumo irresponsable, incoherente, absurdo y compulsivo, aquello de "comprar por comprar". Esos regalos que me hace la gente que no me conoce, que no sabe como soy, mis apetencias y/o gustos, que luego no me sirven para nada y acaban siendo regalados a personas que lo aprovecharían mejor que yo. Me siento fatal cuando abro un paquetito y veo el típico jersey más feo que la hostia o la colonia de chanel que huele a cincuentona.
Acostumbro a recibir dinero, después de que se hayan dado cuenta de que lo que ellos me regalan no me gusta una mierda, asi que desde hace dos o tres años, yo misma me compro mis regalos, los envuelvo y los coloco bajo el arbol.


4) ¿Que preferís en las cenas navideñas? ¿Carne o pescado, o marisco? ¿Dulce o salado? ¿Qué se suele comer en vuestras tierras? o en vuestra familia, que sois muy raros y tenéis una tradición propia.

Yo prefiero no estar.
Tanto carne como pescado me parece mal, el marisco no lo tolero bien y lo único que agradezco, por su ligereza y su sencillez son las verduras. Ójala se celebrara la navidad a base de verduritas frescas.
No obstante si tengo que elegir supongo que prefiero carne pero es que me da tanto asco imaginarme esas mesas repletas de comida, el pollo con compota de foie y caramelizadas frutas del bosque acompañadas de una mousse de pato a la esencia de caviar... y lo fuerte es que sabes que más de la mitad de esa mesa tan bien colocadita y tan bonita a la vista acabará en la basura unas horas después, o en la taza de un baño...


5) ¿Sois de los que encendéis la tele en las celebraciones familiares y os reunís alrededor de ella o preferís cantar villancicos guiados por el tío soltero borracho que se inventa las letras?

Pues ya que se pregunta, cada navidad es un ejemplo cosificado de la verguenza ajena más profunda que he sentido nunca.
Le tele no se suele encender, salvo para los pobres abuelos que se quedan medio groguis a eso de las 3 y se ponen al Ramón García o a las galas especiales de navidad.
Pero para entretenernos ya tienen a mi padre, le hacen llevarse la guitarra todos los años y que se pone a contar las típicas del Let it be, o los últimos exitos de Ana Belén.
Y como guinda, está mi tío, que cuando coje un puntillo interesante -esto es, tan borracho que apenas mantiene el equilibrio- se pone a cantar, a bailar y a meter(nos) mano a todo el que pilla por delante.
Los villancicos, gracias a dios, desde que existe esa cosa llamada CD solo se oyen a través de los alatvoces del salón de la casa de turno; la pandereta y la zambomba hace tiempo que la dejo en casa.

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