busca entre mis delirios

martes, marzo 21, 2006

Estima en frasco pequeño

Me encanta que pierdas autoestima. Me encanta que lo hagas de ese modo un tanto juguetón y melódico, casi como si se tratara de una broma, aunque en ese instante yo sepa que de verdad duele por dentro. Disfruto oyéndote y leyéndote decir barbaridades sobre ti misma que seguro que ni tú misma te crees. Y me gustan tanto esas situaciones porque es entonces, aprovechando tu vulnerabilidad y la oportunidad brindada, cuando puedo por fin meterme un poco en tu mundo y decirte todas esas cosas bonitas que sabes que tienes. Todo eso que te forma como persona, que te hace encantadora, única e irrepetible, y que de algún modo elevan tu estima (la interior y la exterior, la tuya propia y la del mundo del que te rodeas). Por un momento y justo cuando empiezas a soltar improperios acerca de tu propia persona, la burbujita de la que te cuidas de no salir a menudo empieza a perder algo de aire por un costado y, sabiamente, introduzco tímidamente mi vocecilla para llegarte de verdad. Quieres atención continuada y quizá sea porque de verdad la necesitas. Piensa que en esta vida, después de todo, lo que debe contar para ti eres tú misma. Cuídate un poco. Satisfácete todo lo que puedas. Pide. Grita si hace falta. Pero deja que te lo den. Tú pides 28 letras para que alguien te diga que te quiere de verdad… espera, que sólo quien de verdad merezca la pena (y eso déjalo en manos del tiempo) te dará esas 28 letras, y mil más. No se conformará con las ocho convencionales y gastadas de siempre. Te dará todas las que quieras, las que pidas y más. Déjate sorprender por la vida, que en cada rinconcito guarda algo maravilloso para ti. ¿Y a qué viene tanta seguridad? Porque lo mereces. Sólo se trata de que no empañes esos ojos brillantes con lágrimas de dolor, pena, rabia, tristeza o frustración; déjalos limpios y abiertos; déjate sorprender; déjate ver.
Y si lo haces sonriendo ya sería la hostia…

La comodidad del gato

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¿Os habéis fijado alguna vez en lo fácil que es para un gato sentirse cómodo en cualquier lugar, situación y casi compañía? Pues lo que es mejor aún es que tienen esa asombrosa capacidad para transmitir y contagiar ese estado de paz y de calma que aportan sus latidos arrítimicos de corazón sobre tu cuerpo y al mismo tiempo, relajarte y dormirte en un ténue y ligero ronroneo.
Yo lo estoy experimentando estos días. Mi gatita de pronto, y después de un año compartiendo ella y yo techo y suelo, me ha tomado cariño. Les pasa a todos, personas y animales. Tardan un tiempo en comprenderme y quererme en consecuencia; lo bueno es que siempre acaba mereciendo la pena.
Se mete en mi cuarto, se tumba en mi cama, se queda dormida tan feliz hecha una bola de pelo blanco en la que no se distingue cabeza ni extremidades. A veces, cuando estoy sola, cuando ella se aburre de simplemente estar, acude a mis piernas, me quita las zapatillas, juega con mis calcetines y acaba subiéndose a mis piernas, mientras escribo o trabajo delante del ordenador. Y sin pedir nada a cambio empieza a darme calor y a hacerme sentir tan valiosamente querida por unos instantes.
Los gatos son el placebo de la felicidad. Estoy convencida.


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jueves, marzo 16, 2006

Todo me huele a Mar

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Algunos llegásteis a enteraros. Otros no. Yo y mis viajes relámpago. Mis improvisaciones y yo. Para los que quedaron descolgados, informo que estos días anteriores he estado en las Islas, en Las Palmas. Me llevó allí algo muy parecido a una sirena, la misma que cantaba y me robaba las palabras en hilos de este blog semanas atrás. Bueno, eso, y la fantástica idea de hace unos días de las compañias aéreas de hacer un 50% en los vuelos nacionales. Llegué, pues, a ella y al Mar cuatro días atrás y aún sigo sintiendo la brisilla matutina en mi rostro. Pero, como todo lo bueno, el viaje acabó donde empezó, aunque demasiado pronto para mi gusto; primero en el aeropuerto de Madrid, más tarde en el metro y al final en mi cuarto. Y aún así, sigue oliendo a aire salado. Y hoy me levanté dispuesta a ir a la Universidad, cargadas las pilas y dispuesta con ánimos. Y cogí el autobús y ya empezó a ser raro. Ya no se llama guagua, ahora es verde y esquiva con tesón y algo de torpeza las miles de zanjas que hay en la carretera (y en todo Madrid por extensión de las málditas obras de la Comunidad). Y luego llego al metro y todos se apelotonan para entrar en peso al vagón, chillando, nerviosos y estresados. Nadie mira a nadie. Cada uno en su propio mundo. Ya no hay acentos, ya no hay esa calma tan linda que suaviza los nervios. Y luego llego a Ciudad Universitaria y un poco más de lo mismo, pero peor. Porque hoy todos tenian calor. La gente en manga corta tirada en el cesped. Todos mirándome mal por esa preciosa chaqueta roja mía que tanta falta me hacía. Qué podía hacer si yo tenía frío. Mi cuerpo se acostumbró a los 26 grados de allá. También a la hora menos. También al calor humano que allí sentí y que hoy, en lo que va de mañana, echo en falta. También a sentir de cerca las olas. También a la sensación de estar flotando permanentemente. También a la idea de saber que estoy lejos de todo lo malo que pudiera tener la Península. Tambien a la tranquilidad de mi imaginación fantasiosa de que allí se me paró por tres días el tiempo a modo de paréntesis para que pudiera tomar todo el aire limpio que quisiera, para que él me renovara por dentro. También a la gente de allá, a la amabilidad propia de ellos, a su música vocal, a sus giros y a su inestimable compañía y diversión. También a las canciones que Marta me dedicó, a todos y cada uno de los momentos que se me apelotonan en mi cajón de recuerdos. También a Tania y a su non-stop conversación, siempre ahí, para poner la guinda a nuestras risas.
Y en cambio aquí, todos, envidiosos ellos, se esfuerzan en recordarme que estoy en Madrid. Pero me da igual. Me queda Canarias para rato. Yo sigo oliendo a Mar.

domingo, marzo 12, 2006

Sonando

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Será Pequeño Vals, una de las más grandes canciones del último album de Marlango, su próximo (y tercer) single (después del de Automatic Imperfection y Shake the moon). Sin duda es una de esas canciones míticas que marcarán el qué del grupo, pues llevan cantándola en conciertos desde que empezaron la gira de su primer disco. Además, se dice, se cuenta, se rumorea que nació en Barna. Es una canción especial, tiene un encanto supranatural y sentirla en directo es todo un escalofrío. Lo de los silbidos es flipante….

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The Kooks, siguiendo la estela y dejando luz y restos a su paso, aparecen en el panorama musical como el predilecto hijo británico que suena tras Ferdinand y Monkeys. Va detrás de ellos y les sienta bien como complemento, pero de momento se conforma con la sombra que ambos dos dejan. Su disco debut, Inside in/Inside out resuelve la duda de quienes se frustraban por elegir a uno entre los que Podrían haberlo tenido mejor y los del Robot del 84. Yo, de momento, me quedo con ellos. Probadlo, que fijo que repetís.

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Y para quien le guste la música pop-electrónica (que ya sé que es algo en donde sí que hay que tener más en cuenta los gustos más profundos de cada uno), llega el elemento galo: Camille y su Le fil, un disco que suena a Africa y a indígenas, pero a la vez a modernidad y Bjork. Una pasada a descubrir.


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Y bueno, a modo de bonus, y sabiendo que no tiene mucho que ver con la música, pero al mismo tiempo, está intimamente excusada en ella, os dejo un placer para el gusto sensible. Natalie Portman, esa diosa de la belleza extraña, visitó hace unos días el programa Saturday Night Live. Si no habéis visto el resultado de aquella experiencia por ahí, os recomiendo encarecidamente que os dejéis sorprender por alguien que además de ser más delirante que yo (y de estar hipermegasexy cuando grita y chilla, insulta y golpea), da verdadero miedo.

Muy fuerte

sábado, marzo 11, 2006

“Los cinco extranyos hábitos de Deli”

La vuelta a la blogosfera de la gran Penny bien merece que me rinda ante el intento forzoso de evitar tomar el testigo de otra cadena de estas.

LAS REGLAS DEL JUEGO SON: El primer jugador titula a su post “Los cinco extranyos hábitos de (su nombre)”. Las personas que son invitadas a escribir este mensaje en su blog, deben también indicar claramente las reglas del juego. El testigo se pasa a otras cinco personas, sin olvidar dejarles un comentario en su blog avisándoles de que han sido elegidos e invitándoles a leer el tuyo.

1. Tengo en mi posesión un hábito extraño del todo: No me puedo quedar quieta si estoy escuchando música. Me dejo llevar por la que me llega a los oidos a través de los auriculares que llevo casi todo el día dentro de mi. Y eso me lleva al problema en sí: ando a su ritmo, a su velocidad y a su son. Cuando se trata de Marlango o de Cohen el problema es llevable, porque suelen ser calmaditas, pero prueba a andar al son de Diao o de cualquiera que suba el tono. Hasta agujetas acabo teniendo. Y en algunas ocasiones específicas me puedes encontrar en cualquier punto de la red de metro aprovechando la quietud de espera en el andén bailando una canción... o incluso canturreándola :S

2. No sé si a estas alturas del blog se le puede considerar un hábito extraño, pero nunca veo una película doblada.

3. En el trabajo, soy extremadamente meticulosa en mis movimientos, de modo que siempre coloco las entradas a la derecha, mirando hacia el cliente, el dinero en la izquierda y el cambio en el centro. Siempre la misma consecución de movimientos.

4. Y cogiendo prestado el hábito de Penny, sumo y subo. Si a ella la gustaba imaginarse a los bordes de una batería mientras escuchaba música, yo me apunto a la percusión en todos sus variantes, y además, al piano. Y si juntas este hábito con el primero, ya tienes un circo.

5. Me hago adicta a casi todo. Si, qué gracia de hábito. Pero tiene un problema, porque va desde a series (Lost me está dando muchos disgustos al respecto con tanto parón en las emisiones), a tiendas de ropa, a chocolates, a cantantes y grupos, a personas y a sitios. Y es que cuando me da por algo, me da de verdad...

Le paso el testigo a: hada gris, señor toldo (no hace falta que lo tomes, sería demasiada sorpresa xDDD), a modesty, a marta y a sunes.

jueves, marzo 09, 2006

Frenadol

Os preguntábais qué es lo que le pasaba a delirante que no deliraba tanto como antes. Y yo os aclaraba que, lejos de tal osadez, mis delirios estaban a punto de alcanzar cotas demasiado altas como para ser transmitidas.
Y entonces os extrañabais de por qué razón remota no era capaz de actualizar con cierta periodicidad, aunque el interés de las nuevas entradas quedara dañado o incluso brillando por su ausencia. Y yo os decía que porque me robaban las palabras, porque mi mundo flotaba entre lugares muy dispares, entre polos opuestos.
Y luego, desesperados, dejábais de entrar aquí porque ya estábais aburridos de ver la misma insulsa entrada día tras día. Y yo os digo, todo eso va a cambiar. Es una propuesta de marzo nuevo. Un tributo a la mujer trabajadora. Un regalo de mi hadita, a la que ya echaba de menos, que espolvoreó por fin de nuevo este blog con sus hechizos de inspiración. Y estoy segura de que seguirá haciéndolo de vez en cuando. En el fondo disfruta con ello.
Es lo que tienen las locuras de dos géminis adorables que se conocen bien y que se divierten delirando, lo que tienen las hormonas y la primavera. Es lo que tiene la vida.
El caso es que está malita, la pobre. De cuerpo; de lo de la mente se va curando con el paso de los meses. O eso parece. Pero es que, supongo que lo habréis notado, pero hay en el ambiente una especie de virus tremendamente asqueroso y pegajoso que está dejando K.O a más de uno. Tos, mucosidad, asma, dolores de cuerpo y fiebre son los síntomas más recurrentes. Sobre todo la fiebre. Fiebres altas a brotes intermitentes, que vienen y se van, circunstanciales e intensos. Qué calentones… ¡casi sin darte cuenta te descubres con casi treintaynueve!Y además viene del modo más insospechado. A Hada se lo pasó algún rojillo con nombre y apellidos, a éste quien sabe si el roce superficial de alguna sindicalista o las largas horas de estudio en la infernal facultad de ciencias de la información, donde seguro que NO lo pillé yo, que a la vez se lo pasé al toldo y que ahora se ha extendido hasta Catalunya, donde me consta que hay algún que otro caso por ahí desperdigado. Sólo espero que Sevilla se salvara de la quema.
La cuestión es que mi musa del blog ha dado con la clave que a ninguno de nosotros, imprudentes temerarios del malvivir se nos ocurrió, ¡el frenadol!
¡Para parar los primeros síntomas del refriado y de la gripe, frenadol complex!
¿Qué pasa, que no vemos la tele? Pues para una cosa últil que dicen en él…
Y el caso es que yo desde ahora, y después de haber sufrido como se queda el cuerpo después de un calentón de esos, me meto en el bolso junto con la botella de agua un par de sobres… que soy débil, inmune y muy fácil de contagiar.
Gracias Hada.

lunes, marzo 06, 2006

Crash!

Suena al batacazo que muchos se dieron ayer de madrugada tras haber cometido la imprudencia de permanecer atentos a la Gala de L.A de los premios más importantes al cine del año. Los Oscars, como no podía ser de otra manera. Y los hay valientes, desde luego, que fueron capaces de vestirse de osadez y energía para aguantar hasta pasadas las cuatro de la mañana y vivir en directo, y a través de la red o del satélite, tan memorable momento. Oigase de fondo, entre estas letras que leen, una pequeña risa pícara cargada de ironía. Qué chasco los resultados, qué risa de gala, qué premios más insospechadamente risibles. Qué chiste todo. Y hoy amaneció la comunidad cinéfila chispeante de malas palabras e incluso insultos a los mandamases de la Academia, a los directores de las películas y casi, casi, a los que decíamos que no nos habíamos enterado de nada y que necesitábamos una pequeña explicación de los hechos para situarnos en sus argumentos. Pero nada, no había explicación, no había discusión. Hoy sólo era necesario cargar metralletas en plan desfogue contra todo lo que se moviera porque... anda que hacer ganar Crash!
Yo sólo lo siento por mi Michelle Williams (que quedó a las puertas como actriz de reparto), por Buenas noches... (que sin duda era de lo mejor que se podía ver en pantalla grande últimamente) y tambien por Munich (que, aunque me cueste reconocerlo, se merecía algo grande).
Por lo demás, sinceramente, me da exactamente lo mismo.