busca entre mis delirios

sábado, septiembre 29, 2007

perfecto



... y un día sales a la calle y ves a media ciudad asomada al balcón de un playa, preguntándose quién fue el culpable de tamaña irresponsabilidad. La concha no era concha, sino perla. Alguien se dejó abierto un grifo en el Urgull. O en el Igeldo. No quedaba playa para Donostia. La arena estaba tan debajo del mar, que ya ni siquiera se podía vislumbrar. Una gran masa de agua chocaba contra la baranda, rebelde, insistente, autónoma. Y tú mientras contemplas. Y sonries. Y admiras.
Y ese helado de dos sabores de pronto es como si hincaras un diente a una manzana verde y ácida en el Ártico. O como si el after-eight hubiera pasado la noche en el congelador. Y ese momento, en la mezcla de sabores, en el paisaje del horizonte y en medio de todo el mundo lo sientes. Es perfecto. Ese momento es perfecto.

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