busca entre mis delirios

lunes, octubre 27, 2008

pienso, ergo escribo

I. Toda droga te lleva, eslabón tras eslabón, a velocidad creciente y discontinua hacia la destrucción, hacia la muerte. El medicamento que extraes de su tableta, del bote contenedor, de la caja diminuta, te introduce en el maravilloso mundo de su doble cara, el veneno que atraviesa cada una de las células de tu organismo, conduciéndote así mismo hacia el fin. De lo que sea. Es entonces cuando la cara y la cruz de una moneda que incansablemente no cesa de girar, se confunden y te confunden en la más absoluta de las verdades. Lo que cura mata. Y a veces también al revés. Sólo es recomendable tener conciencia de esta sensación destructiva de cada una de nuestras vidas, y de lo que hacemos en/con ellas.

II. ¿Será real que existe esta ¿crisis?, ¿recesión?, ¿desaceleración? en las economías personales y familiares de los ciudadanos de este país? Y si así fuera, ¿por qué los ricos siguen siendo igual de ricos, y los pobres igual de pobres?

III. Varias propuestas culturales para las frías tardes y lluviosos findes de semana de un mes de noviembre largo: [ARTE] la exposición del Thyssen sobre las vanguardias artísticas de la Gran Guerra (1914); [CINE] Happy go lucky, Leonera; [LITERATURA] Cuentos de guerra de Maupassant, Pequeños poemas en prosa de Baudelaire, Los placeres y los días de Proust, El Aleph de Borges; [MÚSICA] concierto Marlango+Russian Red+Tulsa el jueves en La Riviera, Oh Laura, Anni B. Sweet, Micah P. Hinson, Jane Birkin; [TELEVISIÓN] Little Britain USA, Mad Men, The Mentalist.

IV. Ando de mudanza. De desorden premeditado y con alevosía. LLevo desde el verano vaciando los armarios que alguien llenó por mí. Quitando bultos de las estanterías que no me sirven para nada. Reconstruyo mi cuarto, mi vida, mi propia concepción de mi YO. Estoy mudando hacia una Laura nueva, no renovada, sino más propia, más lo que a mí me de la gana de ser. La sociedad no me habla ya, ha notado que hago oídos sordos.

V. Estoy inmersa -obsesionada, si se prefiere- en el planteamiento del género [ha estado aquí conmigo toda la vida y es ahora cuando me he parado a pensar sobre ello], el biopoder que plantearía Foucault como esa forma tentacular de poder que desborda lo político, jurídico y militar y pasa a constituirse como una fuerza que penetra -la connotación simbólica aquí es esencial- en el cuerpo del ciudadano y demás devenires através de diversos y divertidos juegos de palabras conjugadas distintamente y con acierto por Beatriz Preciado. Consecuencias de mi Máster. Causas de mis comederos de coco en busca de temas para investigación. Calma, todo pasará.

martes, octubre 07, 2008

a flote


... y yo sigo luchando, sin perder nunca mi norte, el que lo fue hace tiempo, y el que sigue siendo hoy. con más garra que nunca, precisamente ahora, lucho por la felicidad, la que está por llegar, la que se ha de recuperar. no sé si sóla, o a contracorriente, pero floto y navego sin dejarme nunca arrastrar.

domingo, octubre 05, 2008

esas palabras!

hay domingos color verde. verde esperanza. verde manzana. verde bonito.
hay domingos de arte y manualidad.
se levanta el telón. una representación cualquiera de una pareja cualquiera se te pone por delante casi de casualidad, no hay escenario, ni platea, una cama en una sala y varias sillas alrededor, los actores -sólo dos- van, vienen, te rozan y tú los hueles, no suben ni bajan, todos a un mismo nivel y tú contemplas, tijeras en mano, pegamento en otra, captando, guardando, riendo, soñando, tragando y recordando esa lectura aleatoria pero precisa sobre el amor. inquieta pero atenta descubres lugares ocultos de tu subconsciente por los que tanto hacía que no pasabas. nunca creíste reconocerte tan fácilmente en tus propias faltas y defectos, ¿es que acaso se notan tanto los tics de una emocionalmente compulsiva kamikace del amor?. una vez asumido el papel dentro de la función y establecidas pues las preferencias y vínculos empáticos con el personaje de la pareja, sólo faltan los pequeños retoques. en el mundo perfecto de la ficción, los defectos son sólo muecas sin importancia, los fallos, simples traspiés. hay unión, no porque sean dos, sino porque son pareja. y sí, al final todo acaba en beso y ellos, juntos para siempre. baja el telón. en el no tan sencillo mundo de la realidad todo parece en cambio un collage torpemente compuesto con bordes mal recortados y esquinas despegadas. ese toque de imperfección que consigue arracar una sonrisa [a veces]. pero hay días en que siguen faltando esas palabras, esas malditas palabras que una tanto espera oir y que parece que no hay boca que quiera pronunciar. se gritan, se cantan, se susurran o se escriben. ese límite realidad-ficción capaz de volverlo todo multicolor y enamorar hasta al último pánfilo de la sala. ese bálsamo contra la estupidez humana, que hace olvidar las insensateces del enamorado, que lo corrige de sus más torpes  errores y lo trae de vuelta a la felicidad de la mano de una oportunidad más. eso, que se espera, pero no se adivina. no se consigue, ni se persigue. no se explica como tampoco se entiende. llega, cuando tiene que llegar y entonces, se queda para siempre.

jueves, septiembre 11, 2008

hope there's someone

que alguien me ate las manos, me cosa la boca, me tapone los oídos y me tape los ojos.
que encierre a las palabras, censure las conversaciones y borre cada una de las letras.
que blanquee los colores, elimine las horas y fulmine el calendario.
que haga que el mundo pare fuera de mí sólo cuatro instantes.
y que me arranque el corazón y lo meta en un tupperware, bien al fondo del congelador.

domingo, agosto 24, 2008

jodida pero contenta

· I ·
No tan deprisa. Aguanten las primeras conclusiones a la espera de una mejor explicación a este título tan sobradamente específico y directo: es el título de una canción que me llegó esta tarde a mi correo por cuenta de alguien que seguramente me entienda y me conozca mejor de lo que ella misma cree. Pero, sí, claro, es también una etiqueta, para qué voy a negarlo, que me pego con descuido en mi espalda, no para que me defina, sino para que me defienda de las interrogaciones y los cuestionarios de los que se acercan para ver qué tal. Tres palabras bastan. Y si las apuras, hasta sobran.

· II ·
Se va el verano deprisa, sin siquiera molestarse en pasar por lo burocrático y necesario del aviso de petición previo a todo proceso de desahucio. Que no se enteran que los inquilinos tenemos que recoger los muebles, terminar de regar las plantas, guardar los tirantes y piratas a buen recaudo y cambiarlos presto por las mangas largas y chaquetas de entretiempo. Eso, y empezar a asumir que de nuevo una se tiene que adaptar. Constantemente adaptándonos al cambio. Como si no fuera más fácil olvidarnos de que existe algo tal como la "etapa" y asumir directamente que hemos de cambiar cada día, cada hora, cada minuto. Por ejemplo, ahora mismo.

· III ·
¡Qué paradójico es el tiempo! Es curioso que me haya dado cuenta tan tarde de cuánto lo he estado perdiendo. El verano que quizá más horas libres he tenido -por causa ajena a mi voluntad, conste en acta- es el que menos me ha servido para sacarles el jugo que tenían dentro. Proust me murmulla no sé qué desde la estantería en que, apretado y congosto, permanece intocable. Su tiempo perdido y el mío tienen en común mucho más de lo que él se piensa y al mismo tiempo, mucho más de lo que yo he logrado adivinar leyéndolo. La serenidad que me produce la quietud e inmortalidad de los libros es lo que me condena precisamente a no leerlos de inmediato. 

· IV ·

Ahora me acuerdo de Sevilla. Un parpadeo rescatado de un caluroso y sudoroso mediodía de
principios de julio me hace acordarme de mi lobo estepario particular. Ese que leí con aquella timidez que te produce desnudar a alguien por primera vez, que te tiemblan las manos y no acabas de atreverte del todo. Pienso en qué habrá sido de él más allá de la última hoja del libro. Si Mozart realmente le estaría esperando, si juega al ajedrez con sus miles de almas y si él sonríe tanto a la vida como ella a él. Si al menos tuviera su email le diría que le estoy esperando donde sea, cuando sea y para lo que sea. Que ser predador en una ciudad así no debe ser asunto sencillo y siempre puede venirle bien una garra amiga. 

lunes, agosto 11, 2008

el verano apesta

copio, traduciendo, con permiso auto-otorgado y no pedido, el título de este post de otro de una amiga mía que parece que siente lo mismo. quizá se huele tambien desde allí. será la empatía... el hedor de esta época concreta llega a todas partes. se cuela por las rendijas que dejan las ventanas en su intención de oxigenar los interiores colapsados de aburrimiento. también por debajo de las puertas, aquellas que se cierran en torno a sí mismas con la esperanza de guardar dentro todo el sopor que una estancia vacía produce. llega a los bares, donde aletargados y taciturnos, todos beben en silencio o jolgorio. es igual, el olor a rancio caliente y más-de-lo-mismo alcanza a todos los sitios donde el ser humano pueda llegar. allá donde le lleven sus pies quemados y cansados, aburridos y heridos. allá donde se le ocurra entretener sus horas con la esperanza, pobre de él, de ver satisfechas unas cuantas horas.
he aquí la gran noticia: da igual lo que hagas, el verano seguirá apestando. huele a sal cristalizada, a cerveza recalentada, a antisépticos y jeringuillas, a cloro enlatado, a bañador mojado dentro de una bolsa de plástico, a libro antiguo con polilla dentro, a pescado fuera de la nevera por demasiado tiempo, a huevo cocido, gazpacho y filete, a camiseta de hace cuatro días.
huele a cambio, a evolución, a la vida que sigue su paso sin mirar hacia los lados. huele a decisiones que otros han de tomar en pos de seguir viviendo. huele a las mías propias, que tomo sin miedo ni dudas, firme y constante; segura. huele tambien a pasos hacia delante. o hacia atrás. huele a rupturas. a casi-rupturas. a trabajos mal pagados. a prostitución becada. a bajas que se alargan y estiran. huele a viajes que unos hacen. a viajes que otros postponen. huele a viajeros poscritos. a amigos nunca olvidados. a promesas postergadas. a libros recién acabados. a conversaciones en la punta de la lengua. huele tambien a abrazos a punto de dar, a besos casi recibidos, a la esperanza que, florecida en primavera, echa ahora sus últimos capullos de flor. huele a planes que se tienen en la cabeza, huele a su sonorización en forma verbal, huele después a rechazo, a desilusión o simplemente, a la página que pasa sin más. 
huele a lo que sigue después de mayo y a lo que toca a la espera de septiembre. ésto que resulta tan grimoso como aquel cuadro de Arcimboldo.

jueves, agosto 07, 2008

perdonen las ausencias

Y las faltas y los silencios. Todos ellos han sido, son y serán por naturaleza inintencionados. Alguien está jugando a hacerme el lío con los hilos de mi destino, a ver si me pone con ellos una doble trampa mortal y me tropiezo sin remedio regalando al gracioso o graciosa juguetón, un piñazo espectacular. Pero de un modo u otro, me mantengo aún en pie. Los hospitales han vuelto a ser mi escenario de los últimos días, ahora desde más dentro, agonizando tras la puerta de quirófano a la espera de noticias de alguien que estaba dentro. Las noticias que iban y venían. Las distorsiones, los nerviosismos. La crisis. He cogido un poco de manía a esto de comunicar. Quiero permanecer en silencio unos días, sólo un par de ellos más. No quiero tener que repetir la historia, no quiero tener que recordarlo. Ahora voy a cerrar los ojos y voy a olvidar las idas y venidas en los 10 taxis que cogí en menos de una semana, las llegadas y salidas de Puerta de Atocha, las bolsas de plástico esterilizadas con ropa que no era mía dentro, los desayunos en aquella lúgubre cafetería, el olor a limpio clínico de los pasillos azulados, el sonido de mi móvil o su vibración desde lo más profundo de mi bolsillo. El verano es para descansar y eso voy a hacer con él, aunque mi estío dure sólo tres días.