Léase al dorso:
"¿Sabes? No es broma lo de que Sevilla tiene un coló especial. Fíjate bien. Mira como disimulan los colores de las luces que impregnan la fachada de este edificio, que se cuelan tímidas pero decididas entre los claroscuros de una pintura blanca_naranja_ocre, y que lo tiñen todo de matices de un mismo círculo cromático. Un abanico de cromas, un puzzle de tonos, un cielo que desprende armonías lumínicas y un mar de sensaciones que sienten entrar por los ojos. Es el atardecer en Sevilla. El día que demuestra su madurez, que predice su temprana muerte y que promete más para dentro de unas horas. Los rayos del sol son ágiles por estas tierras; son capaces de correr tras tus pasos, buscar tu sombra, encontrarte tras una esquina, iluminar tu mirada, abrillantar una sonrisa y resplandecerte desde dentro. Se cuela por callejuelas intrincadas y cerradas donde pensabas que no habría nadie. Se mete entre las rendijas de una persiana cuidadosamente bajada. Alumbra el alba. Anuncia los despertares. El sol da la vida, y en Sevilla parece que más que en ningún otro sitio.
Mi cámara te pide disculpas: dice que no pudo captarlo mejor. Confía en que, a pesar de ello, seas capaz de entendernos.
Besitos brillantes"