busca entre mis delirios

miércoles, marzo 07, 2007

Postal para euRia (II)

Sevilla


Léase al dorso:
"¿Sabes? No es broma lo de que Sevilla tiene un coló especial. Fíjate bien. Mira como disimulan los colores de las luces que impregnan la fachada de este edificio, que se cuelan tímidas pero decididas entre los claroscuros de una pintura blanca_naranja_ocre, y que lo tiñen todo de matices de un mismo círculo cromático. Un abanico de cromas, un puzzle de tonos, un cielo que desprende armonías lumínicas y un mar de sensaciones que sienten entrar por los ojos. Es el atardecer en Sevilla. El día que demuestra su madurez, que predice su temprana muerte y que promete más para dentro de unas horas. Los rayos del sol son ágiles por estas tierras; son capaces de correr tras tus pasos, buscar tu sombra, encontrarte tras una esquina, iluminar tu mirada, abrillantar una sonrisa y resplandecerte desde dentro. Se cuela por callejuelas intrincadas y cerradas donde pensabas que no habría nadie. Se mete entre las rendijas de una persiana cuidadosamente bajada. Alumbra el alba. Anuncia los despertares. El sol da la vida, y en Sevilla parece que más que en ningún otro sitio.
Mi cámara te pide disculpas: dice que no pudo captarlo mejor. Confía en que, a pesar de ello, seas capaz de entendernos.
Besitos brillantes"

martes, marzo 06, 2007

Lo que me dejo

Rojo_azulado:Azul_rojizo


Se escriben estas letritas desde el asiento del ala de un avión que contempla anochecer Sevilla a través de la diminuta ventanilla de cristal. Se suavizan las palabras con la mezcla de timidez por ser leídas y melancolía por ser recordadas. Se me acaba el viaje cuando el avión comienza a rodar por pista. Y como suele suceder en estas ocasiones, comienzo ahora a hacer recuento de lo que me he dejado atrás. Como por ejemplo todas esas fotografías que no saqué, bien porque no se hicieron, bien porque mi cámara no supo captar: la luz de ese otro lado del río, los brillos de luz mojándose en su agua, el resplandor de una mirada cristalina, un paisaje nocturno que al flash se le hace grande. O los azules de un cielo diferente al de Madriz. O las lágrimas de risa producida por la guasa de unos amigos inigualables. O la sensación de extraño relax ante la compañía de tantos extraños. O el olor a café recién hecho volando desde la cocina hasta la orillita de mi_tu cama. O los malabares ingeniosos y acertados con ingredientes al azar en pos de improvisar comidas. O las cervecitas de al mediodía alargadas hasta media tarde. O el placer de darse cuenta de que nos ha abandonado el tiempo. O la sensación de cuando una distancia se acorta apoyadas en un coche, para saludar al roce y éste finalmente hacer encontrar dos miradas sonrientes. O el olor de un pelo recién lavado. O el abrazo de la toalla aún mojada. O lo genial de hacer reales las vistas de lo que antes eran simples postales encontradas en mi buzón. O el insertarme con gozo en una rutina que no es la mía. O pasear perdiéndome por esa ciudad que para mí nunca podría dejar de ser especial. O el hecho de que a partir de ahora lo sea por otros motivos. O el suspiro de alivio que exhalo al darme cuenta de que, ahora sí, lo he superado. O el arte de Merce cada vez que abría la boca. O el guiño cómplice de la luna el sábado por la noche desde la azotea, anticipándose y sabedora de lo que iba a sucedernos. O la alegría que inyecta una carcajada detrás de otra. O lo oportunas que pueden llegar a ser las canciones que espontáneamente se escapan del radiocasette del baño. O de la tele. O el juego de las casualidades, que no dejará de sorprenderme, de preguntarme por dentro dónde está el truco. O el bienestar de una charla oportuna, sincera, directa y honesta. O el olor a domingo que se colaba por la ventana de la cocina y que hacía tanto que no podía disfrutar. O lo bien que sienta el olvidarse un poco de una rutina que a veces aplasta. O que nos adivináramos los pensamientos, descubriéramos inseguridades, nos entendiéramos los sentimientos y oyéramos nuestros silencios. O lo bien que se explican las canciones ahora que a las palabras les cuesta hacerse entender. O lo fácil que fue que todo fuera tan fácil. O lo mucho que tengo que agradacer y la poca originalidad de la última hora para hacerlo.
Me lo he dejado en Sevilla_tu casa_tu cuarto_tu sábanas_tu sillón_el ascensor_el coche de Tomás_la terracita del Café de la Prensa. Guárdamelo, que querré recuperarlo. Pero te reconozco que me llevo otro poco. De eso y de otras muchas cosas. De mi moranquita sexy, de los dos perros que se dicen cosas en otros lenguajes, de las clases de inglés de mi profe prefe, de los bajos del Guadalquivir, de lo cabroncito y maravilloso que es tu burrito...
Tomo tierra. Llego a Madriz antes de que termine de recordar. Decidido y comprobado: las distancias son una ficción. Vuelvo pensando en volver. Próximas paradas... indefinidas. Fluyen ideas: ¿Bilbao? ¿Sí? Conduzco yo.

viernes, marzo 02, 2007

tele_post

Escribo desde lejos. O desde cerca, todo depende de desde donde se mire.
Sevilla me acoje con calor, con un sol brillante que hace de las suyas sobre cada centímetro cuadrado de mi piel visible. Los andamios, las grúas, los martillos eléctricos, los puentes semilevantados, las baldosas malamente colocadas y el polvillo que levantan los obreros al mezclar el cemento no logra quitarle a Sevilla ese color especial que todos sabemos que tiene. Camino al azar y sin rumbo, dejando que el buen gusto por las calles curiosas me guíe, andando por pasiones y sin mirar al mapa. Me dejo perder, para luego encontrarme. Ando en círculos caóticos, en espirales, nada de caminos rectilíneos ni formas regulares. Me enfrento a solas con fantasmas del pasado que son cada vez más pretéritos, pero asustan cada vez menos. Y en compañía se me olvida todo. Descubro una Sevilla diferente que me va gustando más y más. Se predicen ganas de volver pronto. Estoy contenta y relajada. Las ya merecidas vacaciones me sientan de maravilla y toda yo lo nota. Y para los que asaltan mi móvil con dudas, sepan que me están tratando de maravilla. La hospitalidad me desborda. La comodidad de este hogar me impresiona. El buen trato y el cariño me llevan a la gloria. Y el sabor sevillano me endulza las mañanas con desayunos ligeros, la sobremesa con postres dulces y las noches con cenas improvisadas.
Habrá fotos, también la postal debida. Quizá algún souvenir. Seguro que pocas ganas de volver a mi rutina académicolaboral. Aún me queda un rato aquí. Sigo disfrutando...
Besos sevillanos_encantados_soleados_entretenidos_delirantes a todos!

martes, febrero 27, 2007

Postal para euRia



Léase al dorso:
"Lo prometido es deuda. Te escribo esto desde una plaza pequeña y acordonada por árboles altos, que dan sombra a una iglesia chiquitina con un ojo enorme que me saluda_observa atento. El viaje está yendo genial_corto. Reencuentro con personas especiales, cervezas con gente nueva, sorpresas, abrazos, fiesta, una mariscada riquísima, Barcelona más preciosa que nunca, sol, manta y sofá, tardes tranquilas, noches largas, mañanas dormidas. No cabe todo aquí. No puedo dejar de agradecer por estos días tan maravillosos. Ya empiezo a echar(les) de menos. Mi mochila está rebosante. Esta noche se vacía... para llenarse de nuevo con cosas nuevas. Me voy mañana a Sevilla. Un saltito al norte, un saltito al sur, ¿recuerdas? Te traeré otra postal, si quieres, de allí. Y no será la típica horterada de la giralda solitaria. Prometido.
Besos...¿madrugadores?"

jueves, febrero 22, 2007

Saltitos

Ya estoy calentando_estirándome_preparándome.
Mañana daré un saltito hacia el norte.
Barcelona me espera, supongo que tan cordial y bonita como siempre. Me verá madrugar el viernes y me acogerá con su cariño y el calor de su gente, hasta el martes. Me arroparán los abrazos de dos de mis personitas más especiales. Me abandonaré a sus planes. Me dejaré robar todas las horas que ellos quieran de mí. Voy por ellos, porque a veces ya es necesario, porque les echo mucho de menos, porque esta visita tenía que haber sido hace un mes, porque a veces ya no puedes esperar más.
Pero también voy un poco por ella, por Barcelona, mi buena amiga. Sé que quiere saludarme, hablar conmigo por los rincones, charlar sentadas en una plaza recóndita por donde no pase mucha gente, gritarme entre el barullo de viandantes, cantarme en las estrecheces del barrio gótico... Sé que quiere dar la bienvenida a esta nueva etapa que se abre en mi vida, o que quiere decir adios a la que inevitablemente se va cerrando a mi espalda. Siempre lo ha hecho; en cada cambio, en la giro de la espiral que forma mi vida, ha estado ella. Barcelona me ayuda a entenderme, a verlo todo más claro, a sentirme más yo. Dicen que a veces es buena la distancia para verlo todo mejor...
Me voy. Cargo mi mochila de aventuras espaciales con poca ropa, para que no me pese y para que me sobre así espacio para traerme todo lo que pueda de allí. Sé que volveré con más de lo que me llevo. Pasearé mis prisas mañana por el aeropuerto, creyéndome tarde y agobiada por no llegar. Y deambularé hasta el reencuentro con N. por la ciudad condal, dándole los buenos días e invitándole a una caña si se deja.

Me voy para llegar. Volveré para irme.
No es el único salto que daré en lo que queda de mes.
Sólo digo que Sevilla, de algún modo, me espera a mi vuelta para cerrar el mes de Febrero. Y yo no quiero perdérmelo.

Nos vemos en nada.
Traeré souvenirs para todos.

viernes, febrero 16, 2007

minusculatura



hoy escribiré en minúsculas.
ayer se dio cuenta la fotógrafa mágica.
hoy ya soy consciente yo.
mis letras se sienten hoy pequeñas, diminutas ante el contenido que hace lógico su propio continente. sienten que sus significantes y sentidos son más amplios de lo que imaginaron que jamás cabrían en varias letras unidas y se agobian ante la posible sensación de incapacidad por sostenerla. piensan que se les vendrá encima, que acabarán por achatarse unas con otras, decreciendo en tamaño, aplastándose sobre la superficie.
hoy mis letras se sienten pequeñitas, pensando que jamás serán lo suficientemente útiles como para explicarme del todo.
se sienten pocas, deseando que el alfabeto se estirara hasta cincuenta o tal vez cien. que quizá con un poco más de compañía, el trabajo el equipo fuera un poco menos duro o un poco más sencillo.
hoy mis letras se sienten inferiores_incapaces_inseguras. saben que hay ocasiones en que no se las requiere porque no se las necesita porque no se pueden usar. quizá descubrieron ya el mundo que hay más allá de las palabras y el lenguaje oral_escrito y empiezan a sentirse celosas.
hoy hablan al oído, muy bajito, a baja frecuencia, invitando a quien quiera entender a acercarse un poco más. dicen susurrando.
desearían tener más inventiva, y crear nuevas palabras, nuevas combinaciones de letras que suenen bien al ser leídas, que transmitan lo que se pretendía cuando se mezclaban unas con otras. quizá fuera éste el inicio de una nueva lengua, quizá fuera dificil de entender, quizá el delirio de siquiera intentarlo sería demasiado grande... pero en el fondo bastaría con que pudiera entenderse entre dos.