busca entre mis delirios

martes, enero 11, 2005

FRANÇOIS TRUFFAUT (I)


DOS CORTOS: Une visite (1955), Les mistons (1958)



Une Visite / Una visita, 1955

Uno de los más desconocidos y perdidos retales del cine de Truffaut.
Una historia simple de 8 minutos: un joven que acaba de conseguir un barato alquiler se encuentra en la mudanza con que ese piso ya estaba alquilado a una chica. Obligado a vivir con ella y compartir espacio vital, acaba sintiéndose atraído por ella. Aunque no le dejarán llegar a consumar sus deseos…



Les mistons / Los mocosos, 1958

Aclamado corto por la crítica supuso unos primeros cortes radicales entre el nuevo cine que pretendía Truffaut y el tradicionalista francés realizado hasta el momento.
Cinco chavales aburridos durante un cálido verano, deciden seguir a sol y a sombra a una pareja de amantes. Cuando por fin se separan, los mocosos escriben una sugerente carta de amor a la chica de parte de su querido Gerard. Días después descubrirían que éste había muerto en un accidente de coche.
Les mistons es un canto a la libertad de los autores de antes (Renoir), una invitación a volver a empezar de cero. Buena prueba de ello es la escena en la que los niños destruyen un cartel de la película "Chiens perdus sans collier", obra del que representa la "bestia negra" de los críticos de Cahiers

FRANÇOIS TRUFFAUT


6 febrero 1932 (Paris, Francia) – 21 octubre 1984 (Francia)


Una vida corta, tan sólo 52 años, y una retahíla de nada menos que 26 obras cinematográficas a sus espaldas y más de una treintena escritas.
Tras una infancia hostil (perfectamente reflejada por su ópera prima “Los cuatrocientos golpes”) comenzó a interesarse por el séptimo arte a la pronta edad de 7 años.
Si bien es cierto que no dio a luz su primer corto hasta que cumplió los 23 años, se inició, abrigado por el apoyo de André Bazin, en el medio a través de la crítica en prestigiosas publicaciones especializadas como Cahiers du Cinéma y Arts.
Abandonó entonces la escuela en la que no se puede decir que fuera brillante a la edad de 14 años y comenzó a leer y a ilustrarse en el mundo del cinematógrafo, fundando y dando nombre junto a otros compañeros (entre ellos, destacando, Eric Rohmer y Jean-Luc Godard) la llamada nouvelle vague.
En el número 31 (enero de 1954) de "Cahiers du cinema", Truffaut publicó un artículo donde relataba los fundamentos de la nueva ola. En dicho escrito, el crítico y cineasta arremetía contra el academicismo burgués, defendía la necesidad de rodar en escenarios exteriores, así como la espontaneidad en las actuaciones y, sobre todo, la implicación del director en todos los márgenes de la autoría del filme. Daba por decirlo de algun modo, especial importancia al rol de ‘autor’.

Su filmografía puede ser dividida en varias intangibles etapas en las que muchos podrían discrepar por su subjetividad implícita, si bien es cierto que algunas forman grupos claramente indivisibles. Hablamos en este caso del ciclo de Antoine Doinel (Los cuatrocientos golpes, El amor a los veinte años, Besos robados, Domicilio Conyugal y El amor en fuga).
No se puede decir que Truffaut haya llevado en sus películas una trayectoria lineal en cuanto a la calidad de cada una de ellas, pero aunque no todas pudieran tener los más elevados calificativos, cada cual tiene ese pequeño rasgo que la hace necesaria.

A finales de octubre de 1984 nos abandonaría sin piedad dejando irremediablemente coja la triada de los protagonistas de los principios de la nueva ola.
No obstante, lograría aquello que todo director de cine desea, que no sean olvidadas sus películas. Creo un mito, hizo unas pocas obras maestras absolutas del cine, y creo escuela, sobre todo eso, se hizo a sí mismo un maestro al que el tiempo lo pondrá en su sitio y tras su merecida maduración, todos desearán admirarle como se merece.


Siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma. Si he elegido los libros y el cine desde la edad de once o doce años, está claro que es porque prefiero ver la vida a través de los libros y del cine.

domingo, enero 09, 2005

Ma nuit chez Maud, 1969

Llevaba tiempo deseando empezar a escribir sobre la filmografía de este gran hombre llamado a sí mismo Eric Rohmer -aunque bien su verdadero nombre se aleje mucho de su apodo cinéfilo-.
El tema es que esperaba poder empezar por alguna de sus primeras obras para llevar en mis comentarios una cierta coherencia, en este caso, cronológica.



Mi noche con Maud es uno de sus primeros trabajos, aunque no su opera prima, y conlleva la prueba de fuego dela tolerancia que uno pueda tener hacia el tipo de cine made in Rohmer.
Perteneciente a la nouvelle vague, innova en sus características, invitándonos a una nueva forma de construir una historia. Es lo que yo llamo, el cine de conversación.
Sus films están elaborados a través de la enraizada base de un diálogo entre dos o varias personas, protagonistas (en su inmensa mayoría femeninos) que sufren, quieren, desean, buscan, se confunden, se divierten... y que expresan sus sentimientos a través de extensos y largos monólogos frente a la cámara.
Rohmer gusta de rodar a personas hablando, de lo que sea, desde temas tan banales como el oleaje del mar, hasta curiosidades que jamás hubiéramos imaginado que existieran.
Y digo que Mi noche con Maud es la prueba de fuego, porque no todos tenemos esa capacidad de atención tan grande como para afrontar el cine de Rohmer. Cine denso donde los haya, requiere una paciencia a veces bastante grande y sobre todo, una cierta educación cinematográfica. Ante todo hay que ir preparado para saber que no vas a encontrarte una película de intrigas, de acción, de entretenimiento al uso, sino más bien, una charla metafísica, una conversación entre amigos que pretende captarte en el sentido más culto o erudito de la palabra.


Esta muestra conlleva la fórmula de grandes diálogos que, como digo, se repetirá en todas las subsiguientes.
En este caso, nos plantea varias versiones muy inteligentes, elaboradas e interesantes acerca de la religión y su papel en la vida cotidiana de dos personas. Diferentes puntos de vista y una argumentación muy válida en la que todo vale si es una opinión.
Grandísimo el personaje de Maud, esa persona que con tan sólo una noche, marcará la vida del puritano y devoto católico Jean-Louis.

Hay quien dice que se trata de una obra sobrevalorada. En mi opinión, se encuentra entre lo más grande de este hombre, pero sin duda no lo mejor.
Dejaré la intriga de mis títulos favoritos hasta que les llegue el turno cronológico.

martes, enero 04, 2005

Diarios de motocicleta, 2004

O una de las gratas sorpresas que nos dejo el cine en 2004.



Pasé de ella en el festival de Donosti, no me llamaba mucho la atención.
“Una película del Che”, me la apostillaron…
No me apetecía mucho volver a ver lo de siempre, lo típico made in Gravras, revolución, injusticias en américa latina… pero a pesar de todo, la deje a un ladito a la espera de algún día, como el de ayer, en que me sintiera 100% dispuesta a ver lo que fuera.

La sorpresa fue muy grata, puesto que si no lo sabes, si nadie te lo ha dicho antes, si acudes virgen a la película sin haber leído nada sobre ella, apenas intuyes que ese personaje fantásticamente interpretado por el guapísimo Gael García Bernal se trate del mítico Ché. Es, a ojos de un niño, un simple viajero, un médico recién licenciado de 23 años, que abandona su casa, su familia, su vida por conocer un poco más a fondo el continente en el que vive, dispuesto a dar la vida por su empeño y que lleva en el pecho un corazón tan grande que es incapaz de soltar una mentira por su boca (aunque eso les cueste a él y a su acompañante unos días sin comer).


Efectivamente la película está basada en los diarios de viajes del Che Guevara, líder de la revolución cubana, en su intento de cruzar América del Sur a bordo de una moto junto con su compañero de fatigas Alberto Granado a principios de los 50.

El argumento acaba ahí, no hay más vuelta de tuerca lo mires por donde lo mires, así que si no te interesa desde un principio no creo que al verla se te descubran cosas nuevas.
Si es cierto que le falta algo más de garra, más fuerza en las denuncias (muy sutiles, muy débiles) y que incluso le vendría bien que se hubiera alargado media horita más ya que sus 120 minutillos se quedan bastante escasos.



A nivel fílmico, estamos ante una clara road-movie, y como tal vemos paisajes preciosos, rodados con una fotografía impresionante (que se la debemos a Eric Gautier y a la hermosa América del Sur). La voz en off, que últimamente está siendo tan odiada por su abuso, aquí es cien por cien necesaria e imprescindible, puesto que nos está narrando algo que está escrito, unos diarios de viajes que escribió alguien que ya no vive, que nos narran unos hechos sucedidos hace casi medio siglo. Es más, ese modo de narrarlo le da cierta autoridad, credibilidad, fuerza al valor testimonial.

Collateral, 2004


Aprovechando estos últimos días de jolgorio y tiempo libre antes de que empiecen las asquerosas clases y con ellas los malditos y temidos exámenes parciales, he dedicado mi tiempo básicamente a dormir, a estar con mi chico y a ver buen cine.
Un gran ejemplo de esto último cobra cuerpo en forma de comentario en este blog: Collateral de Michael Mann.
Fantástica película susceptible de pasar a formar parte de nuestro topten particular de películas de este año (que para mi gusto, todo sea dicho de paso, no ha sido muy fructífero cinematográficamente).


La idea, un taxista normal, Max, negro, conduce en turno de noche el taxi más limpio de todos Los Ángeles, un tipo que lleva una vida normal, que conoce muy bien a las personas, que tiene grandes proyectos para el futuro, que se enamora, como todo el mundo… que es un buen tipo, vaya.


En ese taxi, a primea hora de la noche, se le sube un personaje enigmático, Vincent; gafas oscuras, traje gris de ejecutivo, maletín y buen carácter, le ofrece a Max que le sea su chófer durante toda la noche, que le lleve a hacer unas visitas a unos 5 amigos por toda la ciudad de LA a cambio de 700 dólares, casi el triple de lo que suele recaudar a diario.
Max no se puede negar, pero lo que no sabía que se estaba involucrando con un asesino a sueldo y que aquella noche le iba a cambiar la vida.



La idea, ya digo, esos dos tipo tan diferentes encerrados en un taxi, rodada sólo y exclusivamente de noche, los filtros de luz, los encuadres (que por cierto, me recordaron muy mucho a Brian de Palma en sus mejores trabajos) hacen de la película un auténtico gozo de ser vista.

Hay muchos detalles que merecerían la pena nombrar pero no me atrevo sin tocar mucho el argumento, y como no os quiero despedazar ninguna película, os dejo que la veáis y saquéis vuestras propias conclusiones.


Sólo diré que tal y como está el panorama, es un buen modo de demostrar cómo sí que se pueden hacer buenísimas películas de acción y suspense en la actualidad, Tom Cruise está mejor que nunca, que el papel de malo malísimo le va que ni al pelo y que creo que no le he visto actuar tan bien en ninguna otra película. Desde luego es un punto muy a favor del film.

Por cierto, la escena final del metro, la leche! –a ver si os recuerda a algo…-

lunes, diciembre 27, 2004

Super Size Me, 2004


Cada vez son más originales.
Ahora ya no sólo se centran en la política para tratar de hacer campaña contra un partido o una personalidad concreta como haría Michael Moore en su Bowling for Columbine, sino que van más allá y a quien ha querido derribar Morgan esta vez ha sido a las multinacionales de fast food, y en concreto, a McDonald, pionera number one en los Estados Unidos.

Como bien dice en su epílogo, hoy por hoy casi todo el mundo sabe que no debe ser bueno comer tres veces al día en un restaurante de este estilo, ni siquiera aceptamos hacer más de dos comidas a base de grasas y colesteroles envasados a la semana.
Hay quien, como una servidora, puede pasarse cuatro o cinco meses sin pisar uno de ellos.
El McDonalds y todos sus pequeños hermanos deben ser tomados como alternativa eventual a una comida rápida y considerablemente asequible a la que recurres muy de vez en cuando para que te saque de un apuro. No debe haber –y hablo sin datos- muchos españoles que se alimenten exclusivamente de Burger Kings. Pero cuando hablamos de USA la cosa cambia considerablemente.

Este documental contiene una buena dosis de declaraciones de personas que reconocen no entender la comida y su alimentación más allá de los ‘arcos dorados’ de la M de McDo.
Es tal la obsesión y los resultados claramente visibles en la salud de los norteamericanos, su aumento de peso excesivo y exagerado, sus enfermedades cardiacas, sus síntomas depresivos, que Morgan decidió someterse a un mes completo (30 días) en el que todo lo que se metiera en la boca debería provenir de la lista del menú de cualquiera de los restaurantes McDonald de Estados Unidos.


Os cuento el final, sobrevivió, pero a costa de dejarse el hígado hecho paté, los niveles de colesterol, enzimas, leucocitos, plaquetas, glúcidos, etc,… por los cielos y lo que es peor, volverse impotente sexualmente hablando.



Es un tanto asqueroso y la verdad, revuelve las tripas en un par de ocasiones, ver tanta comida junta, tanta gula y esos tamaños tan encarecidamente enormes e incomibles, esas cocacolas de dos litros, los tamaños supersize de patatas con las, sólo con ellas podría alimentarme en una comida. Los helados y yogures con grasas y otros elementos ‘disgustings’… Muy navideña la peliculita, ya que en estas fechas tendemos a ponernos como cerdos y comer más allá de nuestras necesidades. Con razón hay quien dice que en USA es Navidad todos los días.

El documental está bien, porque para los que no somos de allí, nos informa de cosas que jamás podríamos haber imaginado, a pesar de que tenemos una idea un tanto exagerada de lo que se cuece por allí, se cumple aquello de que la realidad acaba superando a la ficción y este documental es una clara muestra de ellos. Si antes creías que estaban locos y era subnormales perdidos, espera a ver la cara que nos enseña Morgan, por cierto, otro inconsciente gilipollas que puso si vida en serio peligro por ‘sacar a la luz la verdad’.

Yo sigo diciéndolo, la decisión esta en nuestras manos siempre y cuando seamos responsables de nosotros mismos. Hay que alejar a los niños de los malos hábitos, pero no exclusivamente de la comida basura y no de forma especial, sino tratando de equilibrar su dieta y no asustándole con la comida basura. Si a un niño le prohibes terminantemente que vaya a un McDonalds en cuanto le des su primera paga se comprará un Big Mac. Y así con todo.
El miedo no debe ser infundido, debe estar dentro de nosotros.
La comida basura es mala, si señor, pero no mata si te comes una hamburguesa al mes. Una cosa es el boicot y otra la campaña de concienciación. Pero… ¿Dónde está la frontera en este documental?

viernes, diciembre 24, 2004

Las cinco del viernes (VI)



¿Por qué no?
Si ya voy a tener que sufrirla estos días, por qué no hablar de ella...

1) ¿Eres de los que odian la Navidad? ¿piensas que la Navidad es una buena oportunidad para disfrutar con los tuyos? ¿no sabes/no contestas?

Supongo que todos los que leen o han leído días pasados mi blog sabrán contestar perfectamente a esta pregunta. Sí señor, odio la navidad, odio lo que significa, lo que representa y del modo en que se la toma la gente, como una excusa para estar con los tuyos y ser mejor persona. Asco.


2) ¿Cuándo hacéis los regalos navideños en vuestra casa? ¿Os visitan los reyes o Papa Noël? ¿ Existe en vuestra tierra alguna tradición especial respecto a los regalos de Navidad?

Pues en mi familia, que es amplia de cojones (más de 20 por parte de madre solamente), celebramos a modo de ritual el día de nochebuena. Antes, porque mis primas y yo éramos pequeñas, hasta hace un par de años porque la pequeña era mi hermanita, y ahora porque no pueden evitarlo. Nos juntamos los veintipico en una de las casas grandes de la familia (entre la que se incluye desgraciademnte la mia), se monta el circo, se gasta muchos euros, se pone mucho entusiasmo y mucha ilusion para que la celebración sea mejor que años anteriores y al llegar las 2 de la mañana, nos escondemos, se sacan los regalos (que previamente hemos comprado y envuelto nosotros mismos) y a poner cara de alegría.
No obstante, mis padres y mi hermana se guardan algo de espíritu navideño para la mañana del 6 de enero. Más sutil y menos falso, pero también hay regalos.


3) ¿Que preferís que os regalen? ¿muchos regalos aunque sean pequeños o dinero, que ya sabréis vosotros lo que hacer con él?

Una de las cosas que más me joden de las Navidades es eso, los dichosos regalitos, porque si hay algo que me fastidie es el consumo irresponsable, incoherente, absurdo y compulsivo, aquello de "comprar por comprar". Esos regalos que me hace la gente que no me conoce, que no sabe como soy, mis apetencias y/o gustos, que luego no me sirven para nada y acaban siendo regalados a personas que lo aprovecharían mejor que yo. Me siento fatal cuando abro un paquetito y veo el típico jersey más feo que la hostia o la colonia de chanel que huele a cincuentona.
Acostumbro a recibir dinero, después de que se hayan dado cuenta de que lo que ellos me regalan no me gusta una mierda, asi que desde hace dos o tres años, yo misma me compro mis regalos, los envuelvo y los coloco bajo el arbol.


4) ¿Que preferís en las cenas navideñas? ¿Carne o pescado, o marisco? ¿Dulce o salado? ¿Qué se suele comer en vuestras tierras? o en vuestra familia, que sois muy raros y tenéis una tradición propia.

Yo prefiero no estar.
Tanto carne como pescado me parece mal, el marisco no lo tolero bien y lo único que agradezco, por su ligereza y su sencillez son las verduras. Ójala se celebrara la navidad a base de verduritas frescas.
No obstante si tengo que elegir supongo que prefiero carne pero es que me da tanto asco imaginarme esas mesas repletas de comida, el pollo con compota de foie y caramelizadas frutas del bosque acompañadas de una mousse de pato a la esencia de caviar... y lo fuerte es que sabes que más de la mitad de esa mesa tan bien colocadita y tan bonita a la vista acabará en la basura unas horas después, o en la taza de un baño...


5) ¿Sois de los que encendéis la tele en las celebraciones familiares y os reunís alrededor de ella o preferís cantar villancicos guiados por el tío soltero borracho que se inventa las letras?

Pues ya que se pregunta, cada navidad es un ejemplo cosificado de la verguenza ajena más profunda que he sentido nunca.
Le tele no se suele encender, salvo para los pobres abuelos que se quedan medio groguis a eso de las 3 y se ponen al Ramón García o a las galas especiales de navidad.
Pero para entretenernos ya tienen a mi padre, le hacen llevarse la guitarra todos los años y que se pone a contar las típicas del Let it be, o los últimos exitos de Ana Belén.
Y como guinda, está mi tío, que cuando coje un puntillo interesante -esto es, tan borracho que apenas mantiene el equilibrio- se pone a cantar, a bailar y a meter(nos) mano a todo el que pilla por delante.
Los villancicos, gracias a dios, desde que existe esa cosa llamada CD solo se oyen a través de los alatvoces del salón de la casa de turno; la pandereta y la zambomba hace tiempo que la dejo en casa.