AVISO / Esto puede herir la sensibilidad de los lectores
Por Juan Cañada y Juan Manuel Romero
AlbaLunes, 4 de julio 2005
El 2,5% de los gays murieron violentamente. Eran 87 veces más propensos a ser asesinados, 25 veces más propensos a suicidarse, y tenían una proporción de muerte por causa de accidentes de tráfico 18 veces mayor que la de hombres blancos normales de la misma edad. Los ataques al corazón, el cáncer y los fallos hepáticos eran excepcionalmente comunes entre ellos. El 21% de las lesbianas murieron por asesinatos, suicidios o accidentes, una proporción 532 veces más alta que la de mujeres blancas normales entre los 25 y los 44 años de edad (...)
Los homosexuales practican el sexo oral en la mayoría de sus contactos sexuales. El semen que tragan en muchas ocasiones contiene muchos de los gérmenes que circulan en la sangre. Por esto, los gays que llevan a cabo el sexo oral, en cierto sentido, se puede decir que consumen ’sangre humana’, con todos los riesgos médicos que esto implica (...)
Las consecuencias de intercambiar saliva, heces, semen y/o sangre con docenas de diferentes hombres cada año son devastadoras. Con frecuencia, estos encuentros tienen lugar cuando los participantes están bebidos, drogados y/o durante una orgía. Además, muchos de éstos ocurren en sitios extremadamente antihigiénicos como baños o espectáculos pornográficos; o, debido a que los homosexuales viajan con tanta frecuencia, en otras partes del mundo (...)
Cada año, una cuarta parte de los homosexuales visita otro país. Gérmenes americanos frescos son llevados a Europa, África y Asia. Homosexuales extranjeros visitan regularmente los EEUU y participan en este intercambio biológico. Los viajeros son portadores de tantas enfermedades tropicales que, por ejemplo, en Nueva York tuvo que instituirse un centro de enfermedades tropicales, y los gays llevaron el VIH desde Nueva York al resto del mundo (...)
La promiscuidad es uno de los factores que provocan este aumento de enfermedades de transmisión sexual, la principal de las cuales es el sida (...)
El doctor Pablo Barreiro, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III de Madrid, recuerda las recomendaciones fundamentales para evitar la difusión de enfermedades de transmisión sexual, por orden de eficacia:
- Retrasar el inicio de las relaciones sexuales.
- Fidelidad en las relaciones sexuales.
- Evitar la promiscuidad sexual y las relaciones sexuales de riesgo.
- Utilizar métodos profilácticos.
No seré yo quien desacredite a un médico. No seré yo quien manipule los resultados de un estudio. Me voy a limitar a dar mi modesta opinión acerca de las valoraciones que se han hecho en este interesante artículo publicado en Alba.
Lo primero que me gustaría dejar claro es que los homosexuales (masculinos) no son lo únicos en llevar a cabo penetraciones anales. Cada vez más, entre parejas heterosexuales se realiza esta práctica sin que haya ninguna conexión con la identidad homosexual. Por tanto no es exclusivo de los gays esos desgarres en el colon o la transmisión del virus. Es más, los gays, puesto que en general están más y mejor informados, toman mayores y efectivas precauciones. Se conocen de primera mano, y acceden a ellos con mayor facilidad, los condones especiales para la penetración anal, cosa que muy raramente se le ocurriría a un hetero comprar (a saber con qué ojos le mirarían...)
Más, el semen que se tragan los gays es igual que el que las chicas ingieren de los hombres. Una felación la recibe siempre un hombre pero no es realizada necesariamente por una persona de su mismo sexo. La transmisión de bacterias y del VIH depende enteramente de la persona que, con perdón, se lleva la polla a la boca. Higiene y protección, cien por cien necesarios. Que también existen desde hace ya varios años unos condones baratitos de sabores que los venden hasta en el Champion.
Me ha encantado también el factor 'extranjero' -¡cuidado que vienen!-. No hace falta ni ser gay, ni siquiera practicar el sexo, para ser contagiado con una de esas 'enfermedades tropicales'.
Y lo de siempre, la promiscuidad de los gays... si es que son todos iguales, se dan por culo una vez (en un baño de un bar, a oscuras, borrachos, drogados, sucios y probablemente travestidos) y si te he visto, no me acuerdo. Amor gay = rollo de una noche. Amor hetero = felicidad para siempre.
Por eso debe ser que las lesbianas se suicidan en un porcentaje mayor... hay que estar trastornada mentalmente para no querer que una polla las penetre. Algo mal debía ir en sus cabezas para ser como son, tan antinatura y tan... raras. Ah!, por cierto, que las lesbianas también tienen sus condones especiales para los cunnilingus y, normalmente, suelen limpiar sus juguetitos (jerga de los homosexuales para referirse a los objetos que pueden insertarse en el recto o la vagina) después de usarlos.
La verdad es que llega a cansar leer según qué cosas [repito, no voy a quitar la razón a estudios que afirman que la transmisión del sida es mayor en gays que en heterosexuales] pero con lo que no puedo es con esta retahíla de juicios acerca del supuesto comportamiento del gay medio. No es, desde luego, una buena forma de contribuir a la progresiva eliminación de clichés que rodea el mundo homosexual pero, lo que es peor, llegan a lo más peligroso, el alarmismo. Ya no sólo está mal visto tener un hijo gay, querer casarte y formar una familia con una pareja del mismo sexo o darte un beso con el/ella en plena calle sino que, ohhhh, ¡ser gay mata!