Me da un poco igual no parar de limpiar. Y el cansancio acumulado. Y la duda con el rotulador rojo en la mano. Siempre se me dio mal poner etiquetas. Ahora, delante de las cajas, y con la casa cada vez un poco más vacía, la misión parece imposible. Rojo, como mi vestido de lunares blancos con el que me disfrazo de gitana al más petardo estilo swing. No sé bailar sevillanas, pero dile al dj que pinche a Django Reinhardt y verás... Hay que echarle un par de ovarios a esto de perder la vergüenza. Hay que bailar mucho. Porque es una pena que sólo pongan a Marisol a las 3 de la mañana cuando están cerrando el local, que si no, sería la reina de la pista. Eso lo sabe todo el mundo. Ovarios. A mi el lobo no me acojona más. Me río en su cara. Que esta caperucita se ha cansado de correr. Ya ni siquiera la segunda palabra más aterradora del lenguaje médico consigue asustarme. Yo he perdido el miedo ya, por prescripción médica. Y hablando de perder...y de encontrar, consecuencia perfecta de lo primero: Poulain encontró ya su Amélie. Y no es que la hubiera perdido, es que no se habían encontrado hasta ahora. Y en verdad no es una historia de ahora, pero es que se me había olvidado contároslo. Poulain encontró a su Amélie probablemente subida a lo más alto de un tejado, mientras ella desconectaba la tele de su vecino y se preguntaba cuántos orgasmos estaba teniendo París en aquel instante. Es bonito verlo desde fuera como si se tratara de una película; si cierro mucho los ojos, casi puedo ver el grano de la saturación de color... Fuera, me quiero ir lejos, pero contigo. Lejos. Vacaciones. Necesito vacaciones. Pero contigo. Abrazos, reencuentros, amigos, vosotros, ellos. Necesito un poco de todo. Un te quiero, media docena de bailes transnochados, un par de kilos de abrazos y todos los mimos del mundo. Sin parar de reir pero sin dejar de moverse. Mudanza. La casa vuelve a parecer un almacén en un escorzo de déja-vu de sus comienzos. Tengo que escribir bien grande “Frágil” en cada uno de los paquetes, para que traten con mucho mimo lo que hay dentro. Inevitablemente frágil: siempre se escapa un poco de tristeza en estos giros de espiral, pero hay una cosa cierta y es que, desde hace un tiempo, todos los cambios son a mejor. Y el vestido de lunares, bien dobladito, para que no se arrugue. Que queda mucho por bailar. Con dos ovarios.
busca entre mis delirios
lunes, julio 26, 2010
de rojo y más colores
Me da un poco igual no parar de limpiar. Y el cansancio acumulado. Y la duda con el rotulador rojo en la mano. Siempre se me dio mal poner etiquetas. Ahora, delante de las cajas, y con la casa cada vez un poco más vacía, la misión parece imposible. Rojo, como mi vestido de lunares blancos con el que me disfrazo de gitana al más petardo estilo swing. No sé bailar sevillanas, pero dile al dj que pinche a Django Reinhardt y verás... Hay que echarle un par de ovarios a esto de perder la vergüenza. Hay que bailar mucho. Porque es una pena que sólo pongan a Marisol a las 3 de la mañana cuando están cerrando el local, que si no, sería la reina de la pista. Eso lo sabe todo el mundo. Ovarios. A mi el lobo no me acojona más. Me río en su cara. Que esta caperucita se ha cansado de correr. Ya ni siquiera la segunda palabra más aterradora del lenguaje médico consigue asustarme. Yo he perdido el miedo ya, por prescripción médica. Y hablando de perder...y de encontrar, consecuencia perfecta de lo primero: Poulain encontró ya su Amélie. Y no es que la hubiera perdido, es que no se habían encontrado hasta ahora. Y en verdad no es una historia de ahora, pero es que se me había olvidado contároslo. Poulain encontró a su Amélie probablemente subida a lo más alto de un tejado, mientras ella desconectaba la tele de su vecino y se preguntaba cuántos orgasmos estaba teniendo París en aquel instante. Es bonito verlo desde fuera como si se tratara de una película; si cierro mucho los ojos, casi puedo ver el grano de la saturación de color... Fuera, me quiero ir lejos, pero contigo. Lejos. Vacaciones. Necesito vacaciones. Pero contigo. Abrazos, reencuentros, amigos, vosotros, ellos. Necesito un poco de todo. Un te quiero, media docena de bailes transnochados, un par de kilos de abrazos y todos los mimos del mundo. Sin parar de reir pero sin dejar de moverse. Mudanza. La casa vuelve a parecer un almacén en un escorzo de déja-vu de sus comienzos. Tengo que escribir bien grande “Frágil” en cada uno de los paquetes, para que traten con mucho mimo lo que hay dentro. Inevitablemente frágil: siempre se escapa un poco de tristeza en estos giros de espiral, pero hay una cosa cierta y es que, desde hace un tiempo, todos los cambios son a mejor. Y el vestido de lunares, bien dobladito, para que no se arrugue. Que queda mucho por bailar. Con dos ovarios.
domingo, julio 18, 2010
domingo de amistad
A veces, una separación prolongada, a la vez que amortigua los rencores, despierta la amistad.
Marcel Proust
la amistad está sobrevalorada. y ahora voy a ser lo más cínica que me sea posible.
sí, como las películas, los artistas, la política. está sobrevalorada. y lo malo de cuando idolatras, veneras y riegas con tanta importancia a una cosa, es que se te escapan por los laterales todos sus fallos, que los tiene, claro, como todas las personas humanas que interpretan, personifican y dan sentido al término. y lo malo es que cuando éstos naturalmente aparecen -los fallos, digo-, corremos a por el reproche, llegando demasiado pronto con el rencor y arrastrando con desgarro el dolor. y todo por valorarla mal y en exceso.
a lo mejor es un problema de lenguaje, del engrandecimiento del término, o de la concepción simbólica de su significado, tan inflamada y desproporcionada. igual es el desequilibrio entre demanda y oferta, entre operación y resultado, entre inputs y outputs. quizá sea una variable entre agorafobia y anuptafobia. puede que se trate simplemente de un placebo más para tener excusa para estar mal.
sea como sea, no se pueden perder de vista esos fallos que inherentemente tiene la amistad. no hay que depender demasiado de ella, ni volcar absolutamente tu sino en alguien portador del término. la gente va y viene -libre circulación de personas por ley- y por lo general, la mayor parte del tiempo no están.
yo, por ejemplo, cuento los amigos que tengo en la distancia emocional con una calculadora y recurriendo a la memoria para no dejarme a ninguno, pero cuando necesito a uno sólo cerca, a veces desisto, por imposible, del álgebra.
hay varios tipos de amigos: con los que te vas de cañas, los que te piden favores por trueque, los que sólo acuden a tí en busca de consejo cuando no están bien, los que están lejos y echas de menos cada día un poquito, en los que no confías para nada, los que te llaman para salir de fiesta a partir de las once de la noche, los que en cuanto te descuidas te la clavan por la espalda, los "amigos-muelle" que desaparecen durante años y aún así sabes que están ahí y que si los llamas volverán, los que se mantienen en silencio pero siempre tienen una palabra para tí, con los que envejeces, los que comparten contigo trabajo/ocio/estudios, los de "por interés...", tus ángeles de la guarda, los que te conocen con sólo una mirada, los que toman el brazo y el tronco entero en un descuido, los de la empatía que parece inmortal, los que te defraudan y te hieren, los que fueron antes tu pareja y aunque ha cambiado todo los sigues queriendo con locura, los que siempre te dan plantón, los que están tan ocupados que tienes que quedar quince veces antes de poder verlo...
y otros muchos más, que aún no he conocido.
la moraleja de todo ésto, porque siempre tiene que haber alguna lección moral que anime al desanimado por la crudeza de la vida real, es que hay que saber perdonar a quien hiere, defrauda o traiciona, aprender a respetar la distancia de quien se aleja durante un tiempo, ser prudente con los excesos y saber ponerles freno a tiempo, tener paciencia y tolerancia con los que no están absolutamente siempre no dando importancia a la reciprocidad y sobre todo, lo más importante de todo, no dejar nunca de querer incondicionalmente a los que te quieren bien.
como diría mi madre, ésta es mi frase del día.
viernes, julio 16, 2010
miau
le acabo de meter un dedo por el culo a mi gata y estoy casi segura de que, después de todo, no le ha gustado una mierda, valga la redundancia.
esto me pasa por recoger en mi hogar almas cubiertas de pelo deshauciadas y abandonadas en el crudo mundo real, ese espacio exterior del que ahora sólo conocen los trayectos a/desde el veterinario y siempre a través del maravillo filtro de la rejilla de sus respectivos transportines. así son las cosas, les echas una mano y acabas metiéndosela por el culo. a veces me pregunto cuánto de crueles somos los humanos cuando creemos que hacemos el Bien.
y ahí estaba yo, sodomizando a mi gata que ahora está en plena edad del pavo humana, con el dedo meñique de mi mano derecha enfundada en un guante de látex dentro de su tracto anal. no habría podido imaginar después de comer plan más porno y desagradable al mismo tiempo para mi tarde de viernes.
eso sí, fue en el veterinario y por mandato explícito del licenciado. que, por lo visto, esto es como en ikea; tú te lo guisas, tú te lo comes.
perdonen el tropo repugnante.
esto me pasa por recoger en mi hogar almas cubiertas de pelo deshauciadas y abandonadas en el crudo mundo real, ese espacio exterior del que ahora sólo conocen los trayectos a/desde el veterinario y siempre a través del maravillo filtro de la rejilla de sus respectivos transportines. así son las cosas, les echas una mano y acabas metiéndosela por el culo. a veces me pregunto cuánto de crueles somos los humanos cuando creemos que hacemos el Bien.
y ahí estaba yo, sodomizando a mi gata que ahora está en plena edad del pavo humana, con el dedo meñique de mi mano derecha enfundada en un guante de látex dentro de su tracto anal. no habría podido imaginar después de comer plan más porno y desagradable al mismo tiempo para mi tarde de viernes.
eso sí, fue en el veterinario y por mandato explícito del licenciado. que, por lo visto, esto es como en ikea; tú te lo guisas, tú te lo comes.
perdonen el tropo repugnante.
miércoles, julio 14, 2010
puntos suspensivos
no sé por qué esta mañana cuando salí a la calle sonó Morrisey. no sé por qué he tenido que hablar de tí frente a un completo desconocido. no sé por qué a veces vuelves a aparecer como el fantasma que tú solita has decidido ser, en mi vida y, por extensión inintencionada, en la de todos los demás. no sé por qué los martes y trece se creen gafados de mala suerte. y tampoco sé el por qué de este dolor de estómago que me indigesta la cena.
no sé por qué me he acordado justo ahora, que acaba el 13 de julio, que hoy era tu cumpleaños, o que lo fue al menos durante 26 años y que, cosas de la vida y la muerte, a partir de este mismo, ya no lo cumplirás más, ni habrá quien lo celebre con alegría.
"¿tiene sentido para tí?", me sugerían desde el otro lado del sillón.
yo, le miraba con cara de circunstancias, asintiendo desde dentro, como sólo me sale hacer, tragando otro poco de mi vaso de agua fresquita.
sí, mañana será otro día. es de las cosas que sé con certeza absoluta.
no sé por qué me he acordado justo ahora, que acaba el 13 de julio, que hoy era tu cumpleaños, o que lo fue al menos durante 26 años y que, cosas de la vida y la muerte, a partir de este mismo, ya no lo cumplirás más, ni habrá quien lo celebre con alegría.
"¿tiene sentido para tí?", me sugerían desde el otro lado del sillón.
yo, le miraba con cara de circunstancias, asintiendo desde dentro, como sólo me sale hacer, tragando otro poco de mi vaso de agua fresquita.
sí, mañana será otro día. es de las cosas que sé con certeza absoluta.
martes, junio 29, 2010
sin saber
tengo dos pelotas de tenis enfundadas en un calcetín debajo de las primeras vértebras cervicales, 50 miligramos de tetrazepam en vena y una gata acostada en mi entrepierna. pero sigo sin entender por qué los tres primeros discos de marlango sólo sonaban en días grises y mojados y el último brilla con el sol. leo rápida la teoría en inglés sin saber bien ni cuándo ni cómo me instalé la actualización del firmware de las traducciones. es verdad que tengo una libreta abandonada por la no continuidad de las cosas bonitas que me alegran cada día, pero en mi defensa alego que, aún sin escribir en ella, las anoto mentalmente. por ejemplo, la de antes de ayer fue esa chica de vestido blanco y bicicleta negra que en mitad de un atasco en la glorieta de Colón, se giró y cómplice del mismo apuro que compartíamos al borde del manillar, me guiñó un ojo. yo la adelanté con una sonrisa y salí victoriosa de la batalla entre el vehículo chico y singular contra el grande y super plural. la de ayer se dividió entre una flor de plástico, una llamada al mediodía y una atmósfera con esencia de romero. la de hoy aún no sé si ha llegado o tengo que esperar una hora más. me cuesta decidir si me gusta más la cerveza o prefiero el tinto de verano. creo que aún no tengo claro si los gatos tienen ombligo y como esa, hay muchas otras cosas que sigo sin comprender; como el funcionamiento de un fax, la razón por la que es posible que caiga granizo como pelotas de pin-pon con 30 grados atmosféricos, o por qué se corta internet si hay lluvias de por medio. mañana me hacen un tac y creo que eso lo entiendo mucho mejor que las resonancias magnéticas. y eso por no hablar de por qué el nesquick se disuelve mejor que el colacao, ni de la unidad de medida "a ojo" tan propia -como dudosa- de las madres, ni de en qué consiste exactamente un deja-vu, mucho menos las sacudidas hipnagógicas, ni de cómo sé que la pasta está hecha sólo por su olor. sólo sé a ciencia cierta que el tetrazepam va haciendo su efecto y que, sin darme cuenta, las pelotas de tenis han llegado ya a las torácicas por su cuenta y que la gata ha saltado sobre mi tripa para atrapar, exitosamente, un mosquito con su boca y que se relame con placer mientras yo voy cerrando esto y espero que llegue mi razón feliz para apuntar en mi libreta invisible.
y tantas otras muchas más
Ni flores de plástico, ni cartas escritas por el envés encima del portátil, ni letras despedazas por diferentes rincones de la casa, ni cuatro palabras escritas en un muro virtual, ni una barbacoa pasada por agua, ni todos los partidos del mundial interrumpidos por problemas en la red, ni un vipsclub en 5 minutos atragantados, ni que te tengas que bajar abajo, ni los brownies de mi prima, ni las paellas que se hacen a fuego lento en un camping-gas, ni las tormentas de verano debajo de los árboles, ni la cabaña más perdida de la mano de Dios, ni las ratas que se oían de noche, ni el precipicio más vertiginoso, ni cada parpadeo almacenado en un álbum, ni mis compañeras de piso las amigas cucarachas, ni todos los cafés descafeinados entre policías a las nueve menos diez de la mañana, ni el tío de la guitarra de la línea 5, ni el color de tu pintalabios, ni todas las lumbalgias del mundo en noches de verano.
Nada me electrocuta tanto como ese gesto tuyo en el que, al sonreir, elevas ligeramente el labio superior, arrugando la nariz, como si no te dieras cuenta de que sólo con eso y el brillo inmediato de tus ojos, acabas de atravesarme el alma y, partida ésta en cien pedazos, espera impaciente e impotente, abandonada a tí, única redentora, a que seas tú quien la recompongas, para volverla a quebrar tantas veces como tú quieras.
Nada me electrocuta tanto como ese gesto tuyo en el que, al sonreir, elevas ligeramente el labio superior, arrugando la nariz, como si no te dieras cuenta de que sólo con eso y el brillo inmediato de tus ojos, acabas de atravesarme el alma y, partida ésta en cien pedazos, espera impaciente e impotente, abandonada a tí, única redentora, a que seas tú quien la recompongas, para volverla a quebrar tantas veces como tú quieras.
lunes, junio 28, 2010
estereotípica
¿por qué todo el mundo se esfuerza en creerte previsible?
desmontar el mito que conforma tu personalidad puede originar una cierta e incómoda grimilla en el momento de la revelación. esa cara ojiplática y alucisorprendida del interlocutor convierte sin remedio la tuya en algo parecido a lo que suele denominarse, en términos de argot, "cara de circunstancias". ante la imposibilidad de respuesta lógica a tamaña redundancia interrogativa, sólo queda frustrarse una en su propia impotencia de contestación y asentir, leve pero contundentemente, casi como si no fuera contigo, callando en el asertimiento un "ya ves" más que ímplicito en el acto que precede a la cuestión.
véanse algunos ejemplos:
si se supone que no te gustaba el fútbol ¿a qué venía esa euforia cada vez que argentina marcaba un gol?, no tenía ni idea de que sabías cocinar, ¡¿tú, encima de un escenario?!, no me creo que hayas hecho deportes de riesgo, ¿desde cuándo te gustan los perros?, asi que te dan miedo las tormentas... ¡con lo valiente que tú eres!, como siempre estás callada no sabía que pilotabas de tantas cosas, no te pega nada que te guste tanto el sur, ¿sin trabajo con lo que tú eras en la universidad?, será verdad que sabes comprar barato..., ¿en serio que este mueble lo has montado tú...sola?, qué raro verte con vestido, osea que conoces las reglas del tenis..., ¿y tú por qué sabes cosas que no son de letras?, una cinéfila como tú viendo películas como estás..., y encima tienes un blog ñoño!
lo dicho... ya ves...
vaya tela... una no puede salirse ya ni de su propio molde.
desmontar el mito que conforma tu personalidad puede originar una cierta e incómoda grimilla en el momento de la revelación. esa cara ojiplática y alucisorprendida del interlocutor convierte sin remedio la tuya en algo parecido a lo que suele denominarse, en términos de argot, "cara de circunstancias". ante la imposibilidad de respuesta lógica a tamaña redundancia interrogativa, sólo queda frustrarse una en su propia impotencia de contestación y asentir, leve pero contundentemente, casi como si no fuera contigo, callando en el asertimiento un "ya ves" más que ímplicito en el acto que precede a la cuestión.
véanse algunos ejemplos:
si se supone que no te gustaba el fútbol ¿a qué venía esa euforia cada vez que argentina marcaba un gol?, no tenía ni idea de que sabías cocinar, ¡¿tú, encima de un escenario?!, no me creo que hayas hecho deportes de riesgo, ¿desde cuándo te gustan los perros?, asi que te dan miedo las tormentas... ¡con lo valiente que tú eres!, como siempre estás callada no sabía que pilotabas de tantas cosas, no te pega nada que te guste tanto el sur, ¿sin trabajo con lo que tú eras en la universidad?, será verdad que sabes comprar barato..., ¿en serio que este mueble lo has montado tú...sola?, qué raro verte con vestido, osea que conoces las reglas del tenis..., ¿y tú por qué sabes cosas que no son de letras?, una cinéfila como tú viendo películas como estás..., y encima tienes un blog ñoño!
lo dicho... ya ves...
vaya tela... una no puede salirse ya ni de su propio molde.
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